La destrucción de bosques tropicales disminuyó en 2025, pero persiste la alerta global

La destrucción de bosques tropicales disminuyó en 2025, pero persiste la alerta global

mayo 3, 2026 0 Por

Después de un año 2024 que marcó cifras récord, la devastación de los valiosos bosques tropicales primarios experimentó una desaceleración en 2025. Aunque esta reducción es en parte atribuible a los esfuerzos de países como Brasil, los niveles de pérdida continúan siendo motivo de seria preocupación, según el anuncio de Global Forest Watch, un observatorio del World Resources Institute (WRI) y la Universidad de Maryland, con información difundida por la agencia AFP el 3 de mayo de 2026.

Las regiones tropicales perdieron el año pasado alrededor de 4,3 millones de hectáreas de bosque primario, una extensión comparable a la totalidad de Dinamarca. Esta cifra representa un descenso del 36% en comparación con 2024, cuando la aniquilación de estos ecosistemas cruciales para la biodiversidad, el ciclo del agua y la absorción de carbono alcanzó su punto más alto, con 6,7 millones de hectáreas arrasadas.

Elizabeth Goldman, codirectora de Global Forest Watch, describió la disminución como «esperanzadora» y un reflejo de la eficacia de ciertas políticas gubernamentales, aunque advirtió que podría tratarse de una mejora transitoria. Matt Hansen, profesor de la Universidad de Maryland, enfatizó en una teleconferencia que «los momentos favorables deben perpetuarse si deseamos salvaguardar la selva tropical». El informe subraya que, pese a los avances recientes, el equivalente a once campos de fútbol de bosques primarios desaparece cada minuto a nivel mundial. Las pérdidas en bosques tropicales se mantienen un 46% por encima de los registrados hace una década. En este panorama, la meta global de erradicar la deforestación para 2030 parece lejana, con los actuales índices un 70% por encima de lo proyectado, advierte Global Forest Watch.

**Avances y amenazas persistentes**

Una parte significativa de la mejora de 2025 provino de Brasil, el país que alberga la mayor selva tropical del planeta. En 2025, gracias a la implementación de políticas proactivas, como un plan antideforestación y el endurecimiento de sanciones ambientales, el país logró una reducción del 41% en la deforestación primaria no vinculada a incendios en comparación con 2024, alcanzando su nivel más bajo en la historia. Otros países, como Colombia (-17%), o Malasia e Indonesia, también mostraron progreso al mantener las tasas de destrucción en niveles históricamente bajos.

Sin embargo, estos avances son frágiles y enfrentan presiones constantes. La expansión de cultivos de soja y la ganadería en Brasil, así como la minería de níquel en Indonesia, continúan devastando vastas áreas forestales. Además, la pérdida de bosques primarios sigue siendo alarmante en regiones como Bolivia, la República Democrática del Congo (RDC), Camerún y Madagascar.

**El impacto creciente de los incendios**

En el ámbito global de la cobertura arbórea, la pérdida total disminuyó un 14% en 2025. Si bien la expansión agrícola sigue siendo el principal motor de la destrucción, los incendios jugaron un rol crucial en 2025, representando el 42% de las pérdidas globales, especialmente en las zonas boreales. Goldman destacó que «en los últimos tres años, los incendios han arrasado más del doble de la superficie forestal que hace dos décadas».

Aunque pueden tener un origen natural, la mayoría de los incendios son provocados por actividades humanas. Las pérdidas por incendios fueron especialmente graves en Canadá, donde se quemaron 5,3 millones de hectáreas. En Francia, la destrucción forestal por las llamas fue siete veces superior a la de 2024, mientras que en España y Portugal, el 60% de la pérdida de árboles fue atribuible a incendios. Esta amenaza se espera que se intensifique en los próximos años debido al cambio climático, que genera condiciones más cálidas y secas.

Para Global Forest Watch, el año 2026 se perfila como «decisivo». El previsible retorno del fenómeno El Niño, que tiende a elevar las temperaturas globales, podría exacerbar el riesgo de incendios. Asimismo, las futuras elecciones en diversas naciones y las tensiones geopolíticas internacionales podrían influir en la trayectoria de los bosques.

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