Bioeconomía: Respuesta Estratégica a la Crisis Global, según La Tribuna del Agro

Bioeconomía: Respuesta Estratégica a la Crisis Global, según La Tribuna del Agro

mayo 18, 2026 0 Por

En una publicación del 18 de mayo de 2026 en «La Tribuna del Agro» de El Observador, los expertos Muhammad Ibrahim y Eduardo Trigo destacan el valor crucial de la bioeconomía. Producir más alimentos, energía y materiales valiéndose de recursos renovables y conocimiento científico constituye el eje central de este enfoque.

Los autores subrayan que la bioeconomía ha trascendido su rol meramente ambiental o tecnológico para posicionarse como un elemento fundamental de seguridad económica y geopolítica. El reciente conflicto en Medio Oriente ha expuesto la vulnerabilidad intrínseca de la economía global, manifestada en su fuerte dependencia de combustibles fósiles, fertilizantes y rutas marítimas esenciales, muchos de ellos concentrados en una región volátil.

Esta situación ha convertido puntos críticos como el estrecho de Ormuz en focos de riesgo global, generando ya efectos perceptibles. Organizaciones internacionales alertan sobre el incremento de los precios energéticos y de los fertilizantes, un aumento de la presión inflacionaria, mayores amenazas para la seguridad alimentaria a nivel mundial y, en varios casos, un riesgo para la estabilidad social.

Frente a este panorama, la bioeconomía emerge como una solución que busca reemplazar gradualmente los recursos fósiles por biomasa, biotecnología, bioenergías y biomateriales, a través de procesos industriales cimentados en el conocimiento biológico. Es decir, implica incrementar la producción de alimentos, energía y materiales valiéndose de recursos renovables y la ciencia. Además, se la reconoce cada vez más como un motor para la revitalización de las zonas rurales, atrayendo inversiones y generando nuevas oportunidades laborales.

La crisis en Medio Oriente podría acelerar la convergencia entre las ambiciones ambientales y las estratégicas con la viabilidad económica. La coyuntura actual subraya la importancia de esta transición. Los sistemas bioeconómicos brindan alternativas más robustas en áreas clave, como biocombustibles para reducir la dependencia energética, bioinsumos para disminuir el uso de fertilizantes químicos y nuevos biomateriales para sustituir los derivados petroquímicos.

Este potencial es ampliamente reconocido por organismos y foros internacionales como la OCDE y el G20, así como por lo que ya se observa en Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y diversas naciones asiáticas. En este contexto, el Hemisferio Occidental posee ventajas singulares, al albergar algunas de las mayores reservas globales de biodiversidad, agua, biomasa y capacidad fotosintética. Adicionalmente, lidera en agricultura (templada y tropical), biotecnología agrícola y producción de bioenergías.

Ejemplos como Brasil, Argentina, Colombia, Costa Rica y Uruguay ya han demostrado la viabilidad de desarrollar cadenas bioeconómicas competitivas, basadas en elementos como el bioetanol, el biodiésel, los biomateriales, la agricultura de precisión, la genética vegetal y el aprovechamiento integral de los residuos agroindustriales. Más de diez países de la región ya han implementado o están en proceso de establecer estrategias específicas para el fomento de sus bioeconomías, un impulso en el que el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) ha sido un actor fundamental. Desde hace más de una década, cuando la bioeconomía era un concepto naciente en la región, el IICA colaboró con entidades europeas y latinoamericanas para crear marcos conceptuales, diagnósticos y estrategias que impulsaran este modelo basado en el conocimiento.

Con el tiempo, esta agenda se ha transformado en programas concretos de innovación, fortalecimiento institucional y desarrollo empresarial. Estos incluyen el posicionamiento estratégico de la bioeconomía, el fomento de capacidades técnicas, y el apoyo en el diseño de políticas públicas y marcos regulatorios. Paralelamente, el IICA apoya iniciativas nacionales, la creación de una plataforma de bioemprendimientos para incubar y acelerar empresas biobasadas en toda la región, y el desarrollo de la Red Latinoamericana de Bioeconomía para facilitar la interacción entre los sectores público, privado y académico. También asume responsabilidades en la promoción de bioinsumos y agricultura sostenible para reducir la dependencia de químicos y aumentar la resiliencia productiva, además de crear foros de diálogo político para consolidar la bioeconomía como estrategia de desarrollo rural, generación de empleo, valor territorial y mitigación climática.

La coyuntura internacional actual tiene el potencial de acelerar transformaciones ya en curso. Mientras Europa y Asia buscan reducir sus vulnerabilidades energéticas y garantizar el abastecimiento de alimentos e insumos estratégicos, las Américas podrían no solo posicionarse como proveedores globales clave de biomasa, alimentos, biocombustibles, bioinsumos y soluciones biotecnológicas, sino también descubrir una fuente poderosa para dinamizar sus economías y revitalizar sus zonas rurales. La bioeconomía no sustituye de forma automática los modelos productivos existentes. Sin embargo, proporciona una base para edificar economías más diversificadas, con menor dependencia de los combustibles fósiles y mayor vinculación con el conocimiento. Para capitalizar esta oportunidad, es imprescindible invertir en infraestructura, innovación científica, financiación adecuada y marcos regulatorios modernos.

En un mundo marcado por conflictos geopolíticos, interrupciones logísticas y una creciente incertidumbre energética, la capacidad de generar alimentos, fibras, energías y materiales a partir de recursos renovables va más allá de una ventaja ambiental: se convierte en un activo estratégico de primer orden. Nuestra América posee las condiciones idóneas para desempeñar un papel central en esta nueva configuración económica global.

Muhammad Ibrahim es Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y Eduardo Trigo es Asesor del Director General del IICA.

Fuente: Enlace Original