Ganadería uruguaya consolida hitos en la cría vacuna y proyecta nuevos máximos en la producción de terneros

Ganadería uruguaya consolida hitos en la cría vacuna y proyecta nuevos máximos en la producción de terneros

junio 29, 2026 0 Por

La actividad ganadera de Uruguay ha logrado un desempeño notable en la producción de terneros, marcando un avance significativo en la cría vacuna. Los resultados preliminares, presentados en el XXIV Taller de evaluación de los diagnósticos de gestación vacuna por Blasina y Asociados el 29 de junio de 2026, sugieren una mejora constante y predecible, alejándose de la dependencia estacional para establecer un nuevo estándar de productividad. Si bien la industria demanda una oferta de ganado más ágil, el sector avanza sobre una «cinta transportadora» de crecimiento gradual, más fiable que la antigua «escalera» sujeta a las lluvias anuales, cimentando una base de vientres en expansión.

Los datos revelan que los ganaderos criadores han logrado mantener consistentemente tasas reproductivas que en el pasado solo se veían en temporadas extraordinarias. Aunque los niveles actuales representan un ligero descenso en los últimos dos años desde el récord histórico de 2024 (84,1%), los veterinarios presentes calificaron los resultados como muy positivos. Este panorama consolida una fase de producción estable, superando los tres millones de terneros, y proyecta la vista hacia nuevos horizontes productivos, vitales para una industria cárnica que busca optimizar su infraestructura. La gestación ha superado el 80% durante tres años consecutivos, una marca que antes era un techo y ahora se percibe como un nuevo piso, con expectativas de un cuarto año consecutivo favorable gracias a las condiciones forrajeras que prometerá el fenómeno de El Niño.

La meta de tres millones de terneros anuales ha dejado de ser un objetivo para convertirse en un umbral mínimo. En 2025, la producción alcanzó los 3,074 millones de terneros, y la proyección es superar los 3,1 millones en el futuro cercano. Si bien el porcentaje de preñez actual (levemente inferior al 82,1% de 2025) es marginalmente menor al récord de 2024, la estrategia de incorporar más vaquillonas al ciclo reproductivo y la reducción de la faena durante este semestre están contribuyendo al aumento del rodeo. Esto garantiza una base sólida para el incremento de la producción de terneros en la próxima primavera. Un aspecto clave destacado en el análisis del entore es la marcada tendencia a reducir la edad de la primera gestación, que ha disminuido de tres años a menos de dos, con algunos productores innovadores experimentando con entores a los 14 o 15 meses de edad.

La población de vacas de cría continúa su ascenso, alcanzando un récord de 4,39 millones en 2025 y se estima que superará los 4,4 millones a mediados de este año. Incluso con una tasa de preñez ligeramente inferior, este aumento en el stock de vientres podría impulsar la producción de terneros a 3,1 millones el próximo año. Considerando el entore de vaquillonas, la cifra de 3,1 millones podría incluso alcanzarse en 2026, o definitivamente en 2027, especialmente con el pronóstico de El Niño. Así, dos dinámicas se equilibran: tasas de preñez elevadas, aunque con una ligera tendencia a la baja, y un número creciente de vientres en reproducción.

Desde 2024, el país ha mantenido preñeces superiores al 80%, y desde 2025, una producción por encima de los tres millones de terneros. Esta trayectoria ascendente, si bien es gradual, puede resultar lenta para la industria, que ha experimentado un primer semestre con baja faena. No obstante, se anticipa un incremento progresivo de la faena a partir del segundo semestre, con los novillos de dos a cuatro dientes como categoría clave. Este cambio de fase se espera alivie la escasez de ganado en la industria y consolide un crecimiento en la oferta entre 2027 y 2028. La dinámica para las vaquillonas (tanto para faena como para el aumento del rodeo) seguirá la misma lógica.

Estamos presenciando el fin de las repercusiones de la sequía de 2023 en el hato ganadero. Con más del 80% de preñez, una edad de faena reducida y mayor capacidad para las categorías de cría, la población de vacas de cría se encamina a superar los 4,5 millones y, progresivamente, acercarse a los 5 millones. El fenómeno de El Niño augura un año más de buenos resultados productivos, con un cuarto entore consecutivo con alta preñez. Sin embargo, modelos climáticos advierten sobre la posibilidad de un retorno de La Niña en 2027, lo que subraya que la variabilidad climática es una constante que exige preparación para alternancias de abundancia y escasez hídrica.

En eventos recientes organizados por el Plan Agropecuario e INIA, se ha señalado que la gestión invernal del ganado está más desarrollada que la estival, y se prevé que los desafíos asociados a las altas temperaturas aumenten con el tiempo. El crecimiento del sector ganadero, sin embargo, se perfila como paulatino. Factores como los elevados precios y la escasez de novillos ralentizan la expansión del rodeo de cría, y el incremento en la faena de vaquillonas implica que menos hembras se incorporan a la reproducción. Por tanto, se anticipa un aumento muy moderado tanto en el rodeo de cría como en la oferta total. No obstante, esta progresión establece un patrón de oferta en constante ascenso, cuyo límite aún es incierto. Con los valores de mercado actuales y el panorama global, se vislumbran los inicios de una transformación significativa. Lograr una producción de cuatro millones de terneros con una industria faenando más de tres millones de vacunos anualmente ya no se considera una quimera, sino un objetivo factible a mediano plazo.

Un factor transformador es la creciente independencia de la cría respecto a las condiciones climáticas. Emilio Machado, veterinario con 24 años de experiencia en estas jornadas, destacó que, incluso ante sequías localizadas, como la registrada al sur del río Negro, los productores han logrado mitigar sus efectos mediante una gestión efectiva. «La cría se está desvinculando del clima; la variabilidad interanual disminuye, y las fluctuaciones extremas (‘serruchos’) son menos frecuentes. El clima ha dejado de ser el determinante principal de los resultados», afirmó Machado, subrayando que Uruguay se está estabilizando en un porcentaje de preñez óptimo, fruto de un aprendizaje colectivo que no distingue entre tamaños de predios.

Al considerar si el 80% de preñez se ha convertido en un nuevo piso, Machado explicó que el año actual mostró una gran heterogeneidad climática. Sin embargo, la acumulación de datos ha permitido identificar que la preñez no depende de los promedios mensuales, sino de «el peor mes», siguiendo la «ley del mínimo». Este «peor mes» no es fijo en el calendario, sino un «pozo» fluctuante que, cuando ocurre en enero o febrero, impacta con mayor severidad, especialmente en rodeos sin manejo.

En el entore analizado, las zonas más afectadas fueron Soriano, Colonia y partes de Florida y Durazno, mientras que Maldonado y Rocha mostraron complicaciones menos profundas. El norte del país (Tacuarembó, Salto, Artigas y Paysandú) exhibió los mejores resultados. El este (desde Cerro Largo hasta Rocha y Maldonado) enfrentó una situación adversa, aunque más dispersa que el suroeste. No obstante, las áreas más desafiantes lograron amortiguar los impactos gracias a la implementación de estrategias de manejo.

El análisis veterinario desglosa el manejo en siete subíndices, y las evaluaciones, independientemente del peso asignado a cada medida o del modelo utilizado (incluido uno binario que compara con predios sin ninguna de las siete medidas), confirmaron la alta incidencia de estas prácticas en los buenos resultados, incluso frente a condiciones climáticas adversas. También se evalúa la «cobertura», es decir, el porcentaje de animales que efectivamente reciben estas medidas, y un «índice de coherencia» que distingue el manejo aplicado a animales en diferentes estados (ciclado, anestro superficial o profundo). De hecho, algunos predios ya implementan tres estrategias de manejo distintas.

Finalmente, una tendencia significativa es el drástico aumento de vaquillonas entoradas a los 15 meses, lo que podría ser un catalizador clave para un crecimiento robusto del rodeo de cría y, por ende, de la producción de terneros en los próximos años. La verdadera dimensión de esta influencia se hará evidente en el conteo de terneros del próximo ciclo.

Fuente: Enlace Original