Arroz Uruguayo: Récords de Cosecha Contrastan con Márgenes Críticos y Futuro Incierto

Arroz Uruguayo: Récords de Cosecha Contrastan con Márgenes Críticos y Futuro Incierto

junio 8, 2026 0 Por

El sector arrocero de Uruguay cierra otro año con rendimientos sobresalientes, acercándose a la marca de los 10.000 kilos por hectárea, un hito que algunos productores ya han alcanzado. La zafra actual superó los 9.300 kg/ha, posicionándose como el cuarto registro más alto en la historia del país. No obstante, la euforia por la productividad se ve opacada por márgenes de ganancia sumamente ajustados, lo que representa un serio obstáculo para la sostenibilidad del rubro.

Desde la cosecha, se vive una tensa espera por una mejora en los valores de comercialización, tanto para la zafra actual de 1,5 millones de toneladas como para la planificación del próximo ciclo. El sector trabaja en la formulación de una herramienta financiera crucial para asegurar la continuidad de los cultivos, a la espera del precio provisorio de la reciente recolección.

Para mantener la competitividad frente a la fuerte baja del precio internacional, la apuesta por la productividad ha sido fundamental. El arroz uruguayo ha estabilizado rendimientos superiores a los 9.000 kilos/ha, enfocándose en la optimización de recursos para mantener alta productividad con menor dependencia de insumos. Con los valores actuales, la viabilidad financiera es precaria, especialmente para los productores que arriendan la tierra y dependen del riego, quienes a menudo no tienen alternativas de ingreso.

En el panorama global, los productores miran con esperanza la posible llegada del fenómeno de El Niño, que podría impactar negativamente la producción arrocera en los grandes mercados asiáticos dependientes de las lluvias monzónicas, lo que a su vez podría impulsar los precios. Mientras tanto, persisten precios deprimidos en Brasil y señales muy tímidas de recuperación en otros mercados, lo que llevó a una reducida exportación el mes pasado, a la espera de mejores condiciones futuras. La superficie dedicada al cultivo ya disminuyó en la última campaña y existe el temor de que esta tendencia se mantenga.

Durante la zafra 2026, las exportaciones de arroz uruguayo se incrementaron un 20% en volumen respecto al año anterior. Entre marzo y mayo, se embarcaron 265.190 toneladas, generando US$ 100 millones, con un promedio de US$ 418 por tonelada. Sin embargo, este monto es inferior a los US$ 115 millones obtenidos en el mismo período de 2025, cuando el promedio era de US$ 574 por tonelada, lo que implica una caída del 27% en el precio. Los principales destinos en 2026 fueron México (49%), la Unión Europea y Brasil, con precios que varían según el tipo de arroz y el mercado.

Este ha sido un año particularmente complejo. Desde 2024, que marcó un pico de precios, hasta la fecha, los ingresos se han desplomado un 38%, en un contexto global de fuerte corrección de precios internacionales y una abundante oferta mundial de arroz, tanto en Asia como en el Mercosur, como explica Guillermo O’Brien, presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA). A esto se suma una estructura de costos que se mantiene muy elevada, alcanzando los US$ 2.200 por hectárea, impulsada principalmente por el encarecimiento de fertilizantes y gasoil, insumos esenciales. La próxima siembra marcaría el quinto año consecutivo con costos superiores a los US$ 2.000.

El mercado internacional atraviesa una fase de alta incertidumbre, si bien los precios muestran una recuperación lenta y moderada desde sus mínimos recientes. Diego Nicola, gerente de Saman y vicepresidente de la Gremial de Molinos Arroceros, destaca que la tendencia es al alza, aunque el camino de recuperación es gradual. Mientras Brasil y la región aún no reflejan estas subas, los precios internacionales muestran señales positivas: Tailandia registra su valor más alto en un año y los futuros de Chicago alcanzan sus máximos desde agosto de 2025. Este repunte llega tras el cierre del precio definitivo de la zafra anterior en US$ 10,50 por bolsa –el más bajo desde 2019, con costos menores– e incluso por debajo del provisorio de US$ 11,05, marcando el segundo año consecutivo en que los productores deben compensar diferencias. En Brasil, el precio del arroz ha vuelto a perder terreno, cerrando por debajo de US$ 12 por bolsa por tercera semana consecutiva, su valor más bajo en tres meses.

A nivel de oferta, persisten los stocks globales, pero empiezan a surgir factores que podrían prever una recuperación gradual del mercado. Entre ellos, se destaca la reducción proyectada en la superficie de siembra en Estados Unidos y la posibilidad de un evento El Niño en Asia, lo que podría generar mayor cautela en la liberación de stocks. A esto se suman las tensiones geopolíticas, que continúan impactando los costos logísticos, de combustibles y fertilizantes. Ante este escenario, el sector trabaja activamente en una herramienta financiera esencial para generar un puente hasta la recuperación del mercado internacional. El objetivo es sostener la liquidez de los productores, mantener el área sembrada y preservar la continuidad de este sector estratégico, en un año en que el agua para riego no sería un factor limitante para la zafra 2026/27. Sin embargo, se espera que esta herramienta esté disponible recién a fines de junio, tras la definición del precio provisorio de la cosecha reciente.

La zafra actual introduce la novedad del acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea. En su primer año, la cuota total para el bloque fue de 10.000 toneladas anuales, prorrateadas en 6.667 toneladas para el período mayo-diciembre. Los exportadores uruguayos consolidaron el 63% de este volumen al 21 de mayo, un logro celebrado por las autoridades. La cuota se incrementará en 10.000 toneladas por año hasta alcanzar las 60.000 para todo el Mercosur. Si bien Nicola considera que «toda apertura de mercados es positiva», también evalúa que «son volúmenes realmente bajos».

La zafra pasada, aunque empezó con excelentes implantaciones, se vio afectada por bajas temperaturas inusuales durante la floración. Emiliano Ferreira, asesor arrocero de Asinagro, señaló en el Taller de Análisis de la zafra 2025-26 que hubo noches frías a principios de enero (mínimas de 6 °C) que provocaron esterilidad en variedades de ciclo corto como Gurí, la segunda más sembrada. También destacó el crecimiento «descomunal» de la radiación solar, un factor que ahora «casi sobra». A pesar de estos desafíos, se logró un rendimiento promedio de 9.338 kilos por hectárea, consolidando una productividad país superior a los 9.000 kilos que es excepcional a nivel mundial. Este es el quinto año por encima de las nueve toneladas por hectárea en las últimas seis zafras, sentando un nuevo piso de productividad.

Considerando un área sembrada de 163.757 hectáreas, la producción superaría el millón y medio de toneladas, siendo la tercera zafra de mayor volumen detrás del año pasado y de la campaña 2010-11. En cuanto a variedades, Merín volvió a liderar con 9.700 kilos por hectárea, superando en más de 600 kilos a Gurí, aunque este año se registró una leve caída en su área. Ferreira también destacó la línea 19.231 (cruce entre Gurí y Merín) por su mejor tolerancia al frío, y la buena aceptación de Olimar y Tacuarí, esta última beneficiada por un premio en precio debido a su ingreso al mercado peruano.

El desafío creciente de la resistencia de malezas es uno de los mayores problemas agronómicos, común a toda la agricultura. El productor Alfredo Lago, ex-presidente de ACA, insiste en la necesidad de seguir apostando a la máxima productividad posible. A pesar del aumento de los precios de los fertilizantes, considera que la única forma de sembrar es confiando en una mejora del precio internacional y reconociendo la importancia social del cultivo, que emplea a un trabajador cada 80 hectáreas. Lago también confía en una mejora de precios en los años con influencia de El Niño, que suelen traer los mejores precios internacionales, aunque advierte que la recuperación debe ser significativa, ya que no cree que los fertilizantes bajen sustancialmente. El acuerdo con la Unión Europea también genera una moderada expectativa para mejorar el precio a través de la calidad.

Jesús Castillo, director del Programa de Arroz de INIA, señaló que muchas chacras ya superan los 10.000 kilos por hectárea sin un gran aumento de insumos, lo que ofrece valiosas lecciones. El aumento del rendimiento ha sido históricamente impulsado por el nitrógeno, un insumo encarecido, por lo que el desafío actual es avanzar hacia fuentes de nitrógeno más biológicas. Este crecimiento también ha sido posible gracias a la solución de problemas como la piricularia. Otro punto de manejo crucial es la rotación de cultivos: aproximadamente el 50% del arroz proviene de pasturas, un 25% de arroz y el 25% restante de soja. El rendimiento disminuye cerca de una tonelada por hectárea cuando el cultivo sucede a arroz. La investigación se enfoca en comprender estas diferencias. Además, se trabaja en variedades de ciclos más cortos para facilitar la rotación y en mejorar la calidad molinera y cocinera del grano.

El sector arrocero uruguayo demuestra una capacidad productiva de élite mundial, pero enfrenta un horizonte de incertidumbre económica. La resiliencia de los productores, la búsqueda de nuevas estrategias financieras y la adaptación a los cambios en los mercados internacionales y agronómicos serán clave para definir el futuro de este estratégico cultivo.

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