Artigas Rivero, 50 años en el cultivo de maní y el desafío de la competencia extranjera

Artigas Rivero, 50 años en el cultivo de maní y el desafío de la competencia extranjera

julio 2, 2026 0 Por

Artigas Rivero, tras tomar el relevo de su padre, celebra cinco décadas dedicadas al cultivo de maní, una labor agrícola que ya ha transmitido a la tercera generación de su familia. Sin embargo, este referente del sector enfrenta actualmente una campaña sumamente complicada. «Estamos rodeados de una montaña de maní y la comercialización es mínima», expresó con preocupación Rivero, evidenciando una situación adversa para los productores locales.

El principal escollo, según explicó, es la masiva entrada de maní proveniente de países vecinos, lo que desplaza la producción nacional. «Es fundamental que se priorice la venta de lo que se produce aquí, generando empleo en nuestro campo, pagando las cuentas en el país y asegurando que podamos seguir con nuestro trabajo. Solo si hay escasez, entonces sí, se debería importar», argumentó.

**Un producto clave en la alimentación uruguaya**
El maní figura en la Lista Inteligente del Observatorio Granjero, que recomienda el consumo de alimentos producidos en sistemas agrícolas por su valor y aporte, impulsados por la Dirección General de la Granja (Digegra) y la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM). Su precio minorista en La Feria de la UAM ronda los $150 por kilo.

**Medio siglo de dedicación al maní**
Artigas, de 62 años, comenzó a trabajar el maní a la temprana edad de 12. «Aprendí de mi padre, pero al ser muchos hermanos, tuve que valerme por mí mismo. Empecé aprovechando rastrojos en una parcela cedida, obtuve tres bolsas y media de 20 kilos cada una, las guardé todas como semilla, y al año siguiente ya tenía producción para vender», rememoró.

Residente en Paysandú, donde posee la infraestructura para el tostado y fraccionamiento del maní, enfrenta otro gran desafío logístico: la distancia. «Conseguir tierras cerca no es fácil; tuvimos que irnos lejos. Arrendamos en Tacuarembó y cada día de la semana, e incluso algunos domingos, debo recorrer casi 336 kilómetros para llegar a la chacra», detalló. Actualmente, cultiva en 50 hectáreas cerca de Las Arenas, próximo a Caraguatá, en la Ruta 26. Trabaja hombro a hombro con su hijo de 21 años, quien representa la tercera generación de productores y ha heredado sus conocimientos desde muy joven. Tiene otro hijo que también produce maní de forma independiente y una hija que vive en Montevideo, además de tres empleados.

«Nos apasiona lo que hacemos, es lo que aprendimos y sabemos. Exige mucho esfuerzo, pero seguimos adelante. El problema es que necesitamos vender nuestra producción», añadió. Reflexionó sobre el legado familiar: «Mis hijos trabajan mucho, son un orgullo. Uno les deja un oficio para que puedan defenderse en la vida». La producción anual es variable, influenciada por el clima y el mercado, pero en un año normal puede alcanzar los 100 mil kilos, aunque el volumen comercializado es menor debido a las mermas. Este año, la cosecha se realizó entre marzo y principios de junio.

**Un futuro incierto y cuentas en rojo**
A pesar del arduo trabajo, la perspectiva no es alentadora debido a las dificultades de venta. «Tenemos una montaña de maní. De hecho, te enviaré fotos, es realmente preocupante. Se está enviando muy poco a la UAM porque la entrada de maní foráneo nos complica enormemente», explicó. Subrayó un punto clave: «No se trata de que el maní importado sea mejor; mis clientes me dicen que el nuestro tiene mejor sabor, el de afuera puede verse más bonito, pero el de acá es más rico».

**El maní en Uruguay y su viaje**
El maní, o cacahuete, es una legumbre muy popular como snack, con usos adicionales en cosmética, pinturas y alimento para ganado. Originario de los Andes, en Uruguay se cultiva tradicionalmente en Noblía (Cerro Largo) y Paysandú (cerca de Guichón). Aunque se le asocia con frutos secos, es común encontrarlo en las góndolas de frutas y verduras durante el invierno. Es un alimento calórico, rico en proteínas y grasas, ideal para snacks o como ingrediente en salsas, ensaladas y sopas.

**Movilizar la producción: 700 km diarios**
Los ingresos que Artigas obtiene de la producción de maní son vitales, complementados solo en verano con la venta de sandía. El maní se comercializa fraccionado en paquetes de 10 y 2 kilos, tanto en su local de Paysandú (a comerciantes) como a un mayorista en la UAM. «Lo que nos está sucediendo, quedar casi fuera del mercado y no poder vender después de tanto esfuerzo, es realmente muy triste», lamentó. Artigas parte de Paysandú a las 6 de la mañana hacia Tacuarembó y regresa a las 9 de la noche, cubriendo casi 700 kilómetros diariamente.

**Balance económico negativo**
Los gastos son significativos: renta del campo, producción de semilla propia, mano de obra, combustible para el traslado y la maquinaria, fertilizantes, productos para el cuidado de las plantas y gas para el tostado. Actualmente, las cuentas están en rojo. Artigas concluyó: «Lamentablemente, nos va a sobrar mucho maní. Veremos si lo vendemos más adelante, porque lo bueno es que lo conservamos muy bien y mantiene su calidad por mucho tiempo. Pero, en realidad, apenas nos quedarán ingresos para seguir sembrando». A pesar de la adversidad, su espíritu de lucha permanece: «No nos queda más remedio que seguir trabajando. Nos da mucha pena que esto pase, pero hay que continuar».

Fuente: Enlace Original