A dos meses de la llegada de El Niño, la lista de oportunidades y amenazas para el agro de Uruguay

A dos meses de la llegada de El Niño, la lista de oportunidades y amenazas para el agro de Uruguay

julio 13, 2026 0 Por

TÍTULO: El Niño se acerca: Oportunidades y desafíos para el agro de Uruguay en los próximos meses

CUERPO:
El sector agropecuario de Uruguay se encuentra en estado de alerta máxima ante la inminente llegada del fenómeno El Niño, proyectado para ser un evento de proporciones colosales, posiblemente el más intenso desde el siglo XIX. Según un informe de Blasina y Asociados del 13 de julio de 2026, las señales de advertencia no han cesado de aumentar desde principios de año, con las temperaturas en las zonas clave del Pacífico en constante ascenso.

Científicos expresan profunda preocupación por la acumulación de calor en el océano Pacífico, en un contexto global ya de por sí más cálido. Los servicios meteorológicos de Estados Unidos confirmaron recientemente que el calentamiento actual en el Pacífico es el más significativo en décadas. Esta alarma se suma a antecedentes notables: olas de calor mortales en Europa y los junios más cálidos registrados en numerosos países. Si bien el cambio climático ha descendido en la agenda global por diversas razones, no se debe subestimar el riesgo, ni tampoco desaprovechar las oportunidades, como el «riego gratuito» que podría traer. El servicio Copernicus para el Cambio Climático de la Unión Europea registró el 21 de junio una temperatura superficial promedio del océano global de 20,86 °C, el valor más alto jamás medido para esa fecha desde que existen registros satelitales fiables, una cifra que sigue batiendo récords diariamente. Del otro lado del Atlántico, Estados Unidos enfrentó una cúpula de calor «potencialmente histórica» que afectó a más de 185 millones de personas a principios de julio.

Más allá de estos eventos globales, incluyendo intensas inundaciones en el sur de China, el futuro de Uruguay dependerá de la evolución de la temperatura del Pacífico en las próximas semanas. Se da por hecho que la anomalía superará los dos grados, lo cual ya es grave, pero si excede los cuatro grados, la inestabilidad sería inédita. La persistencia del calor también es crucial: el El Niño de 2015 provocó lluvias permanentes en Uruguay en abril de 2016, causando daños severos en cultivos próximos a la cosecha e inundaciones significativas en el este del país. La velocidad de su declive y lo que vendrá después son interrogantes clave.

**Expectativas para Uruguay**

Los antecedentes sugieren que este segundo semestre y el primero de 2027 podrían traer fenómenos climáticos intensos. Para Uruguay, el calentamiento del Pacífico se traduce en un aumento de las lluvias en primavera y, eventualmente, en verano y otoño. La incidencia esperada es mayor en el norte y este del país, cerca de la frontera con Brasil, y menor en el suroeste. El impacto en la producción agropecuaria dependerá fundamentalmente del momento en que lleguen las lluvias: cuanto más demoren, mejor.

El ciclo actual de cultivos de invierno, recién implantado, se convierte en una carrera contra el tiempo para lograr la cosecha antes de las lluvias torrenciales. Para trigo y cebada, es vital que las precipitaciones no se intensifiquen en octubre. Cada semana sin excesos de lluvia en primavera será una ventaja, y si las lluvias más abundantes se retrasan hasta diciembre, el daño será sensiblemente menor.

El arroz también es vulnerable: El Niño amenaza la siembra a tiempo, ya que cada retraso después de octubre disminuye la cosecha. Además, la pérdida de luminosidad en primavera y verano por las nubes densas puede reducir la fotosíntesis y el rendimiento del grano. Sin embargo, un grave daño a los cultivos asiáticos por sequía podría impulsar el precio del arroz globalmente, compensando parcialmente las pérdidas locales. Las lluvias tempranas y persistentes también podrían dificultar la siembra de los cultivos de verano.

Mientras que el exceso de agua perjudica a los cultivos de invierno, para el maíz es una bendición. A menos que las lluvias sean tan tempranas y abundantes que impidan la siembra, los cultivos de maíz una vez implantados darán la bienvenida a El Niño – siempre y cuando los suelos no se aneguen. Se anticipa una siembra récord de maíz para aprovechar este «riego gratuito». Aunque años de El Niño suave (como 2024/2025) han generado excelentes cosechas de maíz y soja, la magnitud proyectada actual conlleva el riesgo de excesos hídricos intensos y repentinos.

**Movimiento de Precios y Ganadería**

El fenómeno climático también impacta los mercados. La superficie sembrada de trigo disminuye en Uruguay, Brasil y Australia debido a la comprensión de los riesgos asociados, mientras Rusia, un exportador clave, ya impuso un impuesto a la exportación de trigo, previendo una subida de precios. La ola de calor de junio ya movió los precios, y la alarma se extendió a Estados Unidos esta semana, donde una ola de calor importante sobre las áreas agrícolas podría causar graves daños a cultivos de maíz y soja, que hasta ahora gozan de condiciones favorables. Por otro lado, la sequía que afecta desde Australia a zonas de China, Indonesia y Malasia podría elevar los precios de los aceites vegetales por una esperada caída en la oferta de aceite de palma.

En contraste con la agricultura, para la ganadería de carne, El Niño es altamente beneficioso. Excepto en zonas inundables, más lluvias significan mayor oferta de pasturas naturales. Un verano lluvioso augura una alta producción de terneros a bajo costo. Se anticipa una zafra de toros muy favorable y una producción abundante de terneros nacidos en primavera de 2027, que llegarán al mercado en otoño de 2028, con buena oferta de ganado para faena en 2030 y 2031. El binomio vaca-campo natural se adapta especialmente bien a primaveras y veranos lluviosos.

Para los tambos, la situación es más compleja, con el barro como un problema de primer orden. No obstante, si debe llover, es preferible que sea en verano que en invierno, y cuanto más se retrase el exceso de lluvias, mejor. La situación de los ovinos es diferente: por su origen en zonas áridas, sufren el exceso de humedad, lo que propicia enfermedades en las patas por hongos e incidencia de parásitos. Los temporales de primavera también representan un riesgo serio durante la parición ovina.

En el ámbito sanitario, la abundancia forrajera para vacunos en el norte del país complicará el control de la garrapata, aunque un invierno frío y con heladas podría facilitar su manejo. Además, aumenta el riesgo de problemas sanitarios en cultivos de verano, como la incidencia de la chicharrita en el maíz y un mayor riesgo de hongos en la soja, que también deberá sortear posibles lluvias excesivas en otoño durante la cosecha. La cosecha de 2016 fue extremadamente difícil por las lluvias persistentes de abril.

**Más allá del sector agropecuario**

Las consecuencias de El Niño trascenderán el agro. Es probable que haya evacuaciones masivas en las cuencas de los ríos Uruguay, Negro, Cebollatí y Santa Lucía. Las autoridades deberían alertar a la población que vive en zonas inundables sobre los riesgos en los próximos seis meses, considerando que el sur de Brasil, que desagua a través del río Uruguay, suele recibir lluvias muy copiosas. La combinación de agua y altas temperaturas propiciará una proliferación de mosquitos, aumentando el riesgo de dengue y enfermedades similares provenientes del norte.

Paradojalmente, la señal de El Niño se debilita en enero, donde pueden ocurrir temperaturas excepcionalmente altas y no necesariamente lluvias. Mientras la primavera y el otoño presentan riesgo de exceso hídrico, el pleno verano podría traer problemas por la combinación de varios días sin lluvias y calor intenso. Los riesgos de inundación volverán a ser altos en otoño, replicando la dificultad de la cosecha de 2016 por lluvias permanentes en abril, que incluso aislaron la ciudad de Lascano. En las ciudades, las lluvias intensas en poco tiempo suelen colapsar los sistemas de desagüe, causando inundaciones inmediatas. Los primeros síntomas se han visto fuera de Uruguay, pero la segunda quincena de julio podría marcar el inicio de una nueva fase en la que mantenerse alerta y tomar decisiones será crucial.

**Proporciones Inéditas y Persistencia**

A medida que se acerca el período crítico, las advertencias sobre la magnitud del evento se intensifican. El matemático Eliot Jacobson, desde su plataforma «El casino del clima», sugiere que en las próximas semanas El Niño podría superar fácilmente las cuatro desviaciones estándar, un evento estadísticamente extremo. Cita estudios que indican una tendencia global hacia eventos climáticos más intensos, tanto El Niño como La Niña, inundaciones y sequías. Advierte que lo que el planeta experimentará en los próximos 12 meses es solo un preámbulo de lo que se avecina.

Una evaluación más formal de los servicios meteorológicos de Estados Unidos, emitida el 9 de julio, señala que un fuerte acoplamiento entre la circulación atmosférica y oceánica en el Pacífico augura una alta probabilidad de que El Niño persista hasta principios de 2027. Existe un 81% de probabilidad de un El Niño muy intenso entre octubre y diciembre, que se situaría entre los más grandes registrados desde 1950, con un 97% de probabilidad de que se prolongue hasta principios de la primavera de 2027.

Aunque es un evento probabilístico y caótico, sería imprudente apostar por el escenario menos probable. El Niño dominará la agenda en los próximos meses y, tras una breve pausa, es casi seguro que volveremos a discutir sobre La Niña y las sequías, en un ciclo climático recurrente.

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