Uruguay: La Ganadería al Umbral de una Nueva Era Prometedora
abril 11, 2026La agroindustria ganadera de Uruguay se encuentra en un punto de inflexión, marcado por un semestre de baja actividad en la faena y un reciente freno en el ascenso de los precios del ganado. La disparidad entre los costos del ganado y los valores de exportación había puesto a la industria en una situación insostenible. Sin embargo, el sector vislumbra una fase de renovación con perspectivas muy alentadoras.
Durante el primer trimestre, la actividad de faena experimentó una caída del 14% en comparación con el año anterior, alcanzando su nivel más bajo desde 2020. Esta disminución se atribuye en parte a las repercusiones de la sequía de 2023, que afectó a la generación de animales ahora aptos para el sacrificio. Otro factor relevante ha sido la sostenida exportación de ganado en pie, impulsada por la demanda de mercados como Turquía e Israel, que incluso ha visto un incremento en la venta de novillos en pie a pesar de la reciente baja en los precios del ganado gordo. Finalmente, la decisión de la industria de ajustar los precios en marzo, sumada al retorno de las lluvias, incentivó a los productores a retener su hacienda. Prefirieron aprovechar la mejora en la oferta forrajera para que los animales ganen peso, a la espera de una recuperación del mercado tras el descenso de los novillos de US$ 5,70 a US$ 5,20 por kilo de carcasa en marzo.
Por su parte, la industria frigorífica comprendió que los elevados precios pagados previamente no eran sostenibles frente a los valores de exportación. Esta pausa estratégica ha beneficiado a los frigoríficos, permitiéndoles acumular existencias de ganado y anticipar la mayor disponibilidad de animales provenientes de corrales, cuya zafralidad se intensifica en mayo. Sin embargo, un motor aún más potente para esta estrategia es la expectativa de las nuevas condiciones comerciales con la Unión Europea, que entrarán en vigor el 1° de mayo. A partir de esa fecha, se reducirán los aranceles del actual cupo Hilton y se espera la implementación del primer tramo de una cuota que aumentará progresivamente.
El primer trimestre reflejó esta situación con una actividad industrial excepcionalmente baja, la menor desde 2020 para ese período, y un 10% inferior al año anterior, que ya había sido de poca actividad. Si bien una recuperación inmediata de la faena no es previsible, se anticipa que las restricciones más severas se mantendrán hasta finales de abril. Actualmente, existe un entendimiento no verbal donde la industria reduce la faena, incluso con algunas plantas cerradas, mientras los productores retienen el ganado esperando precios más favorables. No obstante, esta espera de la industria no podrá prolongarse indefinidamente. Las condiciones comerciales en Europa mejorarán significativamente, y el mercado chino, robusto tras una negociación favorable que asignó a Uruguay una porción de cupo mayor en relación con su oferta actual frente a Brasil y Australia, también presenta un panorama alentador. Paralelamente, la activación del acuerdo con la Unión Europea, que otorgará una cuota adicional anualmente a partir de mayo, brindará un incentivo considerable para incrementar la faena.
El acuerdo con la Unión Europea, que contempla una cuota de 99.000 toneladas a distribuir entre los cuatro países del bloque, ha sido objeto de una negociación compleja y discreta, lo que mantiene la incertidumbre sobre el volumen específico que corresponderá a Uruguay. Esta cuota se implementará de forma escalonada a lo largo de cinco años, añadiendo anualmente un quinto del total, es decir, 19.800 toneladas. Dado que el pacto entrará en vigor el 1° de mayo, se aplicará durante ocho meses de este año, permitiendo al Mercosur exportar 13.200 toneladas en este período inicial.
En una proyección donde Uruguay obtuviera el 25% de esta cuota, esto se traduciría en 3.300 toneladas adicionales para colocar entre mayo y fin de año. A partir del 1° de enero, bajo la misma hipótesis del 25%, se sumarían otras 4.950 toneladas, elevando el total en 2027 a 8.250 toneladas extra. Este volumen seguiría creciendo anualmente, aproximándose a las 25.000 toneladas para 2031.
La dificultad de la negociación plantea la posibilidad de que no se concrete un acuerdo definitivo para el 1° de mayo. En tal caso, las 13.200 toneladas iniciales podrían asignarse bajo la modalidad de «primero en exportar, primero en obtener», lo que generaría una demanda inmediata de ganado para aprovechar esta nueva oportunidad. Este prometedor cambio en el escenario comercial coincide con un excelente momento en otros mercados clave: Estados Unidos, con precios históricamente altos, y China, que busca activamente la carne uruguaya, especialmente ante la proximidad del tope en los cupos de Brasil y Australia, lo que configura un panorama general muy favorable.
Un factor adicional que limita la duración de esta pausa es la persistente actividad de la exportación de ganado en pie. Esta modalidad no se restringe a los terneros, sino que, tras los recientes ajustes de precios, ha impulsado también las ventas de novillos de tamaño mediano, desviándolos de los corrales de engorde y, por ende, de la faena industrial.
En un desarrollo positivo, las limitaciones hídricas están remitiendo. La recuperación de las lluvias ha impulsado la producción de forraje en verdeos y praderas, lo que afianza una perspectiva optimista para toda la cadena ganadera. Se espera que esto se traduzca en una reactivación de la oferta hacia el último trimestre de este año, sentando las bases para una mejora sostenida de la actividad en 2027.
El aspecto más relevante es que los precios de exportación tanto de carne vacuna como ovina han alcanzado cotizaciones históricas, superando con creces los picos registrados en 2022. En marzo, el precio promedio de la carne vacuna exportada se situó en un récord absoluto de US$ 5.820. Esta tendencia alcista, sostenida por más de dos años, sugiere que, con la mayor influencia del mercado de la Unión Europea, el precio de exportación podría pronto exceder los US$ 6.000 por tonelada. En el segmento de carne ovina, la apertura para exportar con hueso a Israel ha sido clave para estabilizar nuevos récords en las últimas semanas, con promedios que superan los US$ 7.000 por tonelada.
Resulta una paradoja observar una faena mínima en un contexto de precios de exportación tan elevados. No obstante, es probable que las últimas semanas hayan representado el punto más bajo en el nivel de actividad. Se espera que la oferta de ganado comience a recuperarse de forma gradual. A su vez, la industria, probablemente a un ritmo más acelerado, ofrecerá mejores precios para asegurar la hacienda y capitalizar un momento de mercado inédito y más favorable. Esto, claro, siempre y cuando se eviten futuros incidentes de partidas con residuos de garrapaticidas. Con la apertura de Europa, el retorno de las lluvias y la creciente disponibilidad de ganado, la ganadería uruguaya se encamina hacia una etapa sumamente prometedora. Este nuevo ciclo debería manifestarse en un incremento paulatino de los precios del ganado gordo, posterior al ajuste de marzo, buscando un nuevo equilibrio que sea satisfactorio tanto para los productores como para los compradores.
Fuente: Enlace Original


